La verdad es que hoy no tengo ganas de cocinar. La vida últimamente se empeña en ponerme la zancadilla y aunque una le eche ganas está claro que eso no es suficiente. Vivimos en un sistema de rueda de Hamster. Nos acostumbraron a dar vueltas en nuestra ruedita desde bien pequeños y ahora muchos nos encontramos con que eso no es sufuciente.
No se si me he quedado fuera del sistema o el mismo sistema a prescindido de mi. Será que siempre pensé que por trabajar pagaban, incluso que el esfuerzo siempre sería recompensado. Estas son las milongas que nos contaron. Quizás hemos soñado por encima de nuestra realidad. Cuando no puedo dormir imagino un mundo mejor. Un mundo en el que la gente trabaja, gana dinero y no depende de nadie. Un mundo donde los niños van desayunados al cole y no les faltan sus libros para estudiar. Un mundo donde tus proyectos de vida se pueden llevar a cabo. En definitiva un mundo justo.
Nadie nos avisó que la vida sería tan dura. Nadie nos dijo que no soñásemos porque despertarse iba a ser muy complicado. Nadie nos avisó de nada o quizás tampoco quisimos saber cual era nuestra realidad porque en ese mundo paralelo vivíamos a las mil maravillas. Me cuesta mirar a mi alrededor, me cuesta mucho ayudar o transmitir energía positiva. Me fastidia leerme, escucharme y muchas veces soportarme. No me gusta mirarme al espejo porque lo que veo no lo reconozco. Me acuerdo cuando me hacía gracia que me salieran arrugas porque no paraba de reírme. Ahora me salen arrugas de no dejar de preocuparme, por no hablar de las canas y de partes de mi cuerpo que se empeñan en llegar al suelo.
Las palmaditas en la espalda están muy bien, las palabras bonitas y los “tú vales mucho”, me gustarían más si me dieran de comer todos los días. No soy de las personas que esperan a que llegue su oportunidad a la puerta casa, lo peleo todos los días a pesar de oir las noticias en la radio por la mañana. El problema es que no encuentro energía, estoy con las pilas gastadas. Y si, lo sé, tengo muchas cosas buenas a mi alrededor pero a mis casi 35 años veo mi futuro azul oscuro casi negro.
Recuerdo el día que oí lo último de Fangoria, hoy mismo lo he bailado con mi hija a las 8 de la mañana. Yo también estoy cansada de tanto drama, también quiero comedias divertidas pero está claro que me he debido equivocar de película. Tomo un café, una tostada de mi pan y me pongo las pilas, una se deja caer lo justo porque sé que nadie lo va a pelear por mi y que tarde o más tarde llegará algo, un algo positivo y que vuelva a llenar de alegría mi vida.
No penséis que me quedo regocijandome en mis miserias. Me enfado conmigo misma, me echo la bronca, me mosqueo pero no hace que el panorama cambie lo más mínimo. Lo que si sé es que no voy a dejar de pelearlo, con más ganas o menos ganas dependiendo del día, seguiré ahí dejándome mi energía e ilusiones. Tengo ganas de llorar de alegría, de que me duela la tripa de tanto reír. Tengo ganas de sentir esa felicidad que hace que vayas sonriendo por la calle sin que te importe que te miren. Tengo ganas, muchas ganas.
























