Esta es la historia de una acción osada que si la hubiera pensado quizás no la hubiera hecho. De esas cosas que haces sin darle importancia hasta que otros si se la dan.
Eso me pasó con este calzone. Sabía que estaba bueno porque ya había formado parte de un trueque con Loren y había triunfado pero no medí la importancia que podía tener llevarlo a The Loaf.
Carlos andaba metiendo horas de aprendiz (ya todo un maestro) de panadero en The Loaf y me comentó a ver si me animaba a llevarles un dia algo, que mis fotos de lo que cocinaba tenía muy buena pinta. Y pensé ¿porqué no? El hamaiketako era para él, aunque llevé de sobra para que los demás que estaban allí no le miraran con mala cara y pudieran compartir todos ese momento de descanso.
Sabía que todos los dias andaban por ahí Iban Yarza y Dan Lepard pero en ningun momento me plantee esto como si fuera un reto, ni lo pensé siquiera. Simplemente era llevar el hamaiketako (almuerzo) a la gente de The Loaf, sólo por el pan que hacen se merecen eso y mucho mas.
Aquel día tenía trueque también y sabía que a Loren no le iba a importar repetir receta, que se comería el calzone tan agusto. Asi que hice 6 calzones y me fuí a truequear.
Los chicos de The Loaf me dieron una empanada maravillosa y Carlos un pan estupendo. El trueque seguia su curso. Lo que yo no me imaginaba es que esta calzone se podría llamar “El día que Dan Lepard e Iban Yarza probaron mi calzone”. Pues si, me presentaron a Dan Lepard y le dejé su correspondiente almuerzo. No le di mas importancia, me fuí contenta a seguir mi día.
Hasta que me empezaron a llegar varios comentarios tipo: “Que valiente llevarle a Dan Lepard un calzone!”, “Yo no me hubiera aprevido” y cosas similares. Se me empezaron a poner de corbata y empecé a pensar de que aquel calzone si que había sido muy osado, o mas bien que yo había sido muy osada y eso sin darme cuenta.
La vida se componen de pequeñas cosas que nos hacen felices y esta fué una de ellas. Aquel día lo recordaré como “el día que osé a llevarles un calzone a Dan Lepard e Iban Yarza”.
CALZONE DE ESPELTA Y VERDURAS.

INGREDIENTES:
Para la masa:
15 gr de levadura fresca de panadería
150 gr de agua tibia
150 gr de harina de espelta
100 gr de harina de fuerza
6 gr de sal comun
20 gr de aceite de oliva virgen extra
Para el relleno:
Salsa de tomate natural con su cebolla
Pimiento rojo
Tomates cherry
Pimiento verde
Calabacín
Setas o champiñones
Mozarella
Oregano
Albahaca seca y fresca
AOVE
ELABORACIÓN:
Vamos a empezar preparando la masa para los calzones. Pondremos la levadura en agua tibia, removeremos bien. Añadiremos las harinas, la sal y el aceite, mezclaremos bien dentro del cuenco y echaremos la mezcla a la encimera enharinada. Amasaremos durante unos 10/15 minutos o hasta que consigamos una masa tersa y homogenea. Puede que en este proceso tengamos que añadir un poco mas de harina, con cuidado de no pasarse. Amasar es un placer, en cuanto le cojais el gustillo os enganchareis. Meteremos la masa hecha una bola en el cuenco, taparemos y dejaremos levar hasta que doble su tamaño.

El tiempo de levado depende siempre de la temperatura y el grado de humedad que tengais en la cocina. Mientras leva la masa prepararemos nuestras verduras. Las cortaremos en tiras mas o menos finas, los champis o setas, el pimiento y el calabacín y meteremos al horno a 200 grados unos 10 minutos con su punto de sal y un poco de aceite de oliva. También las podeis saltear un poco en una sartén el pimiento rojo y los champis por separado. Ell calabacín si lo cortais bien fino lo podeis poner en crudo, le da su puntito. Lo he probado de las dos maneras y cualquiera es una buena opción.

Una vez la masa haya levado la sacaremos del cuenco y la echaremos en la encimera enharinada. Amasaremos durante unos minutos. Cortaremos porciones y estiraremos con rodillo hasta que nos quede fina. En una de las mitades pondremos la salsa de tomate casera, cubriendo la base pero dejando hueco en los costados para luego poder cerrarlo. Sobre la salsa unos tomatitos cortados, podeis poner un poco de queso emmental rallado, los pimientos rojos, el calabacín y las setas. Terminaremos poniendo unas porciones de mozzarella, oregano y albahaca seca y unas hojas de albahaca fresca. Un chorrito de AOVE y cerraremos los calzones. Pellizcaremos los costados con un dedo y volveremos con la otra mano, asi toda la vuelta.
Haremos un agujerito en el medio del calzone a modo de chimenea para que el vapor pueda salir. Cocinaremos con el horno precalentado a 220 grados unos 12 minutos. En mi caso lo tengo calculado cocinandolo con una piedra de hornear que compré en El Amasadero y que le da un puntito muy especial a las pizzas, panes y calzones, otro día ya os hablaré de ella. La piedra toma temperatura y quizás sin ella tendreis que cocinarlos un poco mas.
¡Buen provecho! On egin!