Tarta de aguacate, lima y amapola

Me estoy leyendo Sapiens, la verdad es que es un libro que está haciendo plantearme muchas cosas. La invención del ser humano no ha tenido límite y quitando los árboles, mares, montes o ríos y todos los seres vivos que los habitaban todo, absolutamente es invención nuestra. Dioses, fronteras, países, leyes, estirpes, castas… todo inventado, pero claro no sólo consiste el juego en inventarse algo y que eso ya fluya en nuestras vidas. La invención tiene que ir acompañada de gente que la refute, de una masa aborregada que las asuma y a ser posible que todo ello venga consagrado en un documento con sello elegante y unas cuantas firmas que le den empaque.

Hemos inventado mal, eso está claro. Hemos sido capaces de hacer de nuestro planeta un lugar acotado dónde para sobrevivir tienes límites, para ser libre te cortan las alas y unos cuantos tiene el poder de decirte cuánto, cómo y dónde.

Pero no os creáis que eso se hace solo a grandes escalas, cabezas pensantes llenas de poder que rigen nuestras vidas. Miles de años de “mamoneo” nos ha llevado a que en nuestros pequeños círculos también seamos capaces de desvirtuar, contar o chismorrear para ejercer nuestro mediocre poder a pequeña escala. Y ahí creo que reside el complejo de inferioridad, ese que te lleva a tener que ser aceptado y para ello muchas veces somos capaces de hacer cualquier cosa. El sometimiento, eso que también nos hace sentir poderosos, es de esos poderes que utilizamos para sentirnos mas grandes, porque el que somete juega a ser un dios de esos inventados que dicen cómo tienes que vivir e incluso cómo tienes que morir. Miles de años de esta manera de vivir, en muchos casos, nos ha hecho seres despiadados, egoístas y consentidos. Nos han inculcado una manera de sobrevivir cuanto menos cuestionable. No sólo me refiero a sobrevivir de una masacre, una hambruna o de algo tan extremo como la muerte, me refiero a sobrevivir en un sentido totalmente metafórico, de ser capaces de pisar por un puesto de trabajo, por un lugar en la sociedad o por no perder ese “aparentar” que tanto nos gusta.

Pero esta manera de comportarnos va mucho más allá. Miles de años han hecho mella en nosotros, nos hemos vuelto sumisos, condicionados y muy manipulables. Somos pocas las que nos quedamos con minorías si lo creemos necesario, somos pocas las que somos honestas para luchar por lo que nos parece justo. Ese sometimiento, muchas veces voluntario, nos ha hecho ser cobardes, injustos, egoístas, crueles… y así nos va, así nos va de mal. Porque claro, en la prehistoria nadie se quedaba sólo con un compañero o compañera porque eso significaba muerte, pero muerte literal. Hoy en día esto se traduce a muerte social, que para muchos es una muerte en vida, porque hay personas que necesitan ser aceptadas para tener su lugar en el mundo. Los lugares se encuentran y se pelea por ellos, no se mendigan ni se piden.

Somos depredadores natos, seguramente lo peor que le ha pasado a este planeta. Arrasamos por donde vamos sin miramientos. Sobramos en este gran lugar que es la casa de todos, nosotros y toda la mierda inventada que creemos que siempre existió. Pero ya no hay marcha atrás, hasta que no acabemos con todo seguiremos destrozando el planeta, matándonos entre nosotros y jugando a ser esos dioses inventados.

TARTA DE AGUACATE, LIMA Y AMAPOLA.

 

Ingredientes (para una tarta grande)

Para el bizcocho:

300 gr de aguacate maduro

220 gr de azúcar glas

60 gr de almendra molida

230 gr de harina floja

4 huevos L

2 cucharillas de Royal

1/2 cucharilla de bicarbonato

1 lima (piel y zumo)

2 cucharas soperas rasas de semillas de amapola

Para la crema de lima:

120 gr de queso philadelphia

100 gr de mantequilla pomada

100 gr de azúcar glas

2 cucharillas de zumo de lima

Ralladura de la piel de media lima

 

Cómo se prepara.

Empezaremos metiendo en una picadora, procesador, robot, batidora o similar el aguacate (pelado y con el hueso quitado), la almendra molida y el azúcar glas y lo pasaremos bien hasta tener una crema homogénea. A continuación le añadiremos el zumo y la ralladura de la lima, removeremos bien y reservaremos.

A la mezcla anterior le añadiremos los huevos enteros y batiremos con una batidora de barillas a ser posible, sino siempre os quedará darle caña con el brazo y unas buenas barillas.

Para terminar la mezcla, añadiremos la harina, el Royal (impulsor) y el bicarbonato. Mezclaremos bien para que no nos quede ningún grumo. Echaremos la mezcla en un molde redondo grande y meteremos al horno ya caliente a 180 grados entre unos 40/45 minutos.

Cuando saquemos el bizcocho lo desmoldaremos y dejaremos enfriar sobre una rejilla.

Para hacer la crema tenemos que tener la mantequilla a temperatura ambiente. Pondremos el queso, la mantequilla y el azúcar en un cuenco y batiremos con la batidora de barillas. cuando tengamos una crema lisa y firme, sin dejar de batir añadiremos las 2 cucharillas de zumo de lima y la ralladura de la media lima. Podemos dejar reposar la crema en el frigorífico antes de utilizar y así nos quedará mas consistente.

 

 

 



Categorías:dulce, masas, recetas para ocasiones especiales, verduras

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