Grissinis o flautas JUNTOS

De los pecados capitales creo que del que más abuso es de la gula y la pereza, los dos se juntan muchas veces, de hecho me los imagino a los dos tirados en el sofá con un helado gigante de chocolate. La lujuria no me parece mal del todo si lo trasladamos a un sábado noche con un gintonic en la mano y alguien que te ponga a doscientos, en el aspecto sexual y placentero me refiero.

Ahora vienen los que sí me parecen una lacra para nuestro mundo. Algunos van de la mano también, como son la soberbia y la envidia. Los envidiosos son un grupo dañino que no utiliza la energía para aportar cosas positivas, debe de ser más agotador esto de utilizar tu soberbia desde ése púlpito dónde la envidia no deja ver lo que tú podrías hacer por los demás y dilapidando lo que los demás sí hacen por otros o por ellos mismos. La envidia para mi es el peor de todos, es lo que hace que las personas sean justamente menos persona, menos humanos, mas animales irracionales que atacan, muerden y generalmente todo esto se hace con la cobardía del que no ataca de frente, no deja ver al “oponente” sus armas e intenta desarmarte en el anonimato. La envidia es la que lleva a los seres humanos a no avanzar en su propio mundo y atacar gratuitamente el de otros. Debe de ser jodido vivir en un mundo donde te cuesta la vida alegrarte por los méritos y logros ajenos, debe de ser jodido ponerte tú mismo ese techo que no te deja crecer y avanzar, mejorar para aportar o sentirte realizado contigo mismo.

La avaricia creo que tampoco va sola en este camino de pecados (no me gusta este término porque creo que el pecar es totalmente religioso y yo no creo en religiones ni dioses inventados). La avaricia es lo que nos hace querer más sin miramientos, sin darte cuenta que al lado tuyo viven ser humanos con necesidades y carencias y eso es una manera de malgastar la vida, y en vida sí tendríamos que tener avaricia, avaricia de vivirla a tope sin que nadie te robe ni un gramo de ella.

Por último tenemos la ira, en esa sí que podemos flaquear, sobre todo cuando nos vemos rodeados de injusticias, de soberbia y de envidia, pero creo en las energías y éste pecado hace que gastemos demasiado combustible que deberíamos utilizar para viajar a mundos mejores.

 

 

 

Ingredientes(para 30 unidades)

200gr de harina de fuerza

150gr de agua

17gr de aceite

5gr de levadura fresca de panadería o 2gr de seca

3gr de sal 

(Le podéis añadir especias, hiervas aromáticas, sal en escamas, queso curado rallado, semillas, cebolla, ajo en polvo…)

 

Cómo se prepara.

Ésta es una masa a la cual el sabor se la vamos a dar con los ingredientes que le añadamos, aun así es una masa que si podéis es mejor dejar reposando en nevera unas 12 horas.

Pondremos todos los ingredientes en un cuenco, si le vamos a echar hierbas aromáticas, especias o cualquier ingredientes seco, es el momento de echárselo también, si van a ser de semillas echaremos 2 cucharillas de semillas para la masa y las demás las dejaremos para rebozarlas antes de meter al horno. Mezclaremos los ingredientes, cuando tengamos una masa todavía no homogénea, la echaremos a la encimera. Haremos amasados cortos de unos 3/4 minutos, y dejaremos reposar la masa también un par de minutos. Haremos tres tandas y tendremos la masa lista. Si le vamos a añadir cebolla por ejemplo, se la añadiremos en el último amasado. Meteremos la masa en un cuenco y taparemos con film transparente, dejaremos fermentar una hora y cuarto.

Transcurrido éste tiempo sacaremos las masas a la encimera, aplastaremos con las manos y pasaremos a estirar con el rodillo. Recordad que si la masa se os encoje tenéis que dejar que repose un par de minutos para que se relaje y os deje estirar. Cuando tengamos una masa de un grosor bastante fino sin que llegue a transparentar, cortaremos tiras de un dedo de grosor.

Daremos la vuelta a la primera tira, la masa que pega a la encimera suele estar más húmeda y ésto nos ayuda a formar los grissinis, y pellizcaremos para darle una forma cilíndrica, terminaremos de formar dejándola rodar en la encimera sin ejercer mucha presión ni tensión. Si las vamos a hacer de semillas, pondremos un par de papeles de cocina un poco mojados, rodaremos los grissinis por ahí y después por las semillas.

Pondremos entre 12/15 grissinis por tanda, dejando espacio entre ellos para que se horneen bien, y meteremos al horno a 240 grados con una bandeja que ya esté en el horno caliente a media altura. Hornearemos entre 6/8 minutos, mucho cuidado que se queman con facilidad. Sacaremos a una rejilla para que se enfríen bien. Ideales para acompañar: quesos, embutidos, ensaladas y platos de pasta.

On egin!!

 



Categorías:juntos, masas, Mis historias, Mis panes, recetas del mundo, recetas para peques

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