Magdalenas de arándanos y frambuesa

Lo sé, soy lo peor. Os pongo los dientes largos en mis stories de Instagram (link), me pedís la receta y siempre os digo: “Os la pondré, prometido!” y luego no la pongo. Ay esas orejas de gato de mis stories, qué loquita estoy, me siento menos loca cuando veo el número de personas que me seguís todos los días. La verdad es que no había explotado mucho esta faceta mía de comunicadora que debo de tener y desconocía. Ahí os hablo de todo un poco, según día y neura, según actualidad o lo que esté cocinando en mi casa. Si, no tengo pelos en la lengua y se me ve venir de lejos. Siempre he sido así, de pequeña era la defensora de las causas perdidas y de adulta sigo siendo igual.

Una vez, hace unos veinte años, me dijeron una frase: “Ahora es muy idealista, soñadora, luchadora pero si el que con veinte no es de izquierdas es que no tiene corazón y el que con cuarenta no es de derechas es que no tiene cabeza”. Me partió en dos esa frase, no por pensar que iba a caer en el abismo de las almas descarriadas sino de pensar que todo aquello que corrí por mis venas y era parte de mi iba a desaparecer con el tiempo, que la realidad se iba a llevar mi visión de la vida, de la justicia y de lo que me gustaría que fuera el planeta donde vivo.

Llegué a los cuarenta y sigo teniendo el corazón a la izquierda y la sangre roja. Sigo siendo idealista y soñadora, me siguen indignando las mismas injusticias y no se me han pasado las ganas de pelear. Así, que en este punto de mi vida se que esto sólo puede ir in crescendo. Que soy hija de un gran hombre, nieta de un chico que se llevaron a la guerra, hija de una mujer que nunca dejó de pelear y nieta de una abuela grandiosa en amor y compromiso. Eso amigos y amigas se hereda como el color de ojos, la altura o el color de pelo.

Así que aquí sigo, intentando que el tiempo no me doble, no me gane la batalla, esa que peleo todos los días. Se que lo mejor está por llegar, mi madre siempre tiene razón y yo no voy a ser la que se la quite.

 

 

 

Ingredientes (para 6 magdalenas gigantes).

1 huevo L

120 gr de yogurt natural cremoso

100 gr de azúcar blanca

100 gr aceite de girasol

16 gr de Royal o impulsor

60 gr de panela

200 gr harina repostera (floja)

75 gr almendra molida

80 gr leche entera

Ralladura naranja

Mermelada de frambuesa

Almendras laminadas

 

Cómo se prepara.

Fácil. muy fácil, complicaciones las justas. Empezaremos triturando el azúcar con la piel de naranja, este paso es uno de los mas importantes de la receta, si trituramos la piel de naranja con una picadora con el azúcar el aroma será fantástico. La naturaleza nos da muchas opciones como para utilizar aromas artificiales.

Por otro lado juntaremos los elementos secos excepto el azúcar y por otro lado los elementos húmedos. A éstos últimos le añadiremos el azúcar y batiremos bien para que se disuelva. A continuación iremos añadiendo los elementos secos mientras no dejamos de batir con la batidora de barillas. No es una receta que necesitemos batir las claras por un lado y las yemas por otro, ya os lo he dicho, fácil, muy fácil.

Por último y antes de meter la masa en las cápsulas, añadiremos los arándanos, unos 120 gramos. Removeremos bien y nos dispondremos a llenar las cápsulas que ya tendremos puestas en el molde metálico de magdalenas para que no pierdan la forma. Yo he utilizado cápsulas de las grandes, si usáis de las de tamaño estándar os saldrán casi el doble de magdalenas.

Cuándo hayamos llenado un poco más de las tres cuartas partes de la cápsula con la mezcla de masa con arándanos añadiremos el la mitad una cucharilla de mermelada de frambuesa, al hacerse las magdalenas en el horno la masa subirá y la mermelada bajará (una cuestión de densidades) y nos quedará la mermelada mas o menos en la mitad de la magdalena, eso es lo suyo. Terminaremos con las almendras en láminas.

Hornearemos estas maravillas a 180 grados unos 40/45 minutos, si son más pequeñas se harán más rápido, unos treinta minutos. Ya sabéis que esto es como un bizcocho, lo podéis comprobar pinchando con un palillo, si sale limpio es que están listas.

Las dejaremos enfriar sobre una rejilla antes de ponernos hasta arriba de alegría hecha en casa.

On egin!

 

 

 

 

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Categorías:dulce, huevos, lacteos, masas, postres, recetas para peques, Youtube

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