Bizcocho de limón y almendra

Con el permiso de todos ustedes esta entrada se la voy a dedicar a ellas. Esas que todos los días se levantan a pelear, las que luchan contra viento y marea, las que alzaron su voz el 8M con fuerza y sin temor. Para aquellas que son valientes todos los días y no por el hecho de ser mujeres, sino por el hecho de vivir en un mundo que no nos ampara de la misma manera, un mundo en el cual nuestro hueco es mas ajustado, mas pequeño y parecido a esos zapatos de tacón en una boda a las cinco de la madrugada. Un mundo que nos hace invisibles como las huellas llevadas por el viento en el desierto o el aire que te despeina el cabello.

Se lo quiero dedicar a ellas, a las que cuentan para que cuente. A las que miran a los ojos con su verdad y su vida, con sus cicatrices y sus llagas. Para aquellas que contaron sus historias sin temor a no ser creídas y las contaron por el simple hecho de ayudar o pensar que sus pesadillas contándolas no se vuelvan a producir. Para todas aquellas que me escribís hablándome de vuestro mundo convulso, buscando un hombro que consuele, unos oídos abiertos y unos ojos comprensibles.

Se lo que es que se te mueva el suelo a tus pies, se lo que es contar y que no te crean, te cuestionen o se crean la historia de él, sin preguntarte, porque la historia de él es mas fácil de creer o mas sencilla de llevar o la que mas te conviene. Se lo que es, que te apoyen y también que no lo hagan, se lo que es sentirse pisada y repisada. Pero también se lo que es pelear, no arrepentirse de ser valiente y saber que lo volverías a hacer. Volverías a levantarte con las envestidas de la vida, te volverías a zafar de las manos en la boca para que no hables, de la angustia en la garganta, de las lágrimas que brotan solas de los ojos, esos ojos que tornan de tristeza a rabia y de rabia a fuerza.

Lo que no nos mata, nos hace más fuertes, y aquí una servidora ya debería de ser de plomo macizo. Y te crees dura, mas que Stallone o Brigitte Nielsen, pero por muy dura que te creas puedes llegar a doblegar, te pueden ganar en el último momento aunque pienses que ese partido lo tienes casi vencido.

Pocos años nos separan de aquellas manifestaciones del 8M que no salían casi ni en prensa o pasaba de puntillas por una página perdida del periódico. Poco tiempo, y por eso hay gente que no sabe ni como no perder el autobús del feminismo, aun no siéndolo. Que todos nos conocemos y una vez has enseñado la pata es difícil que hagas pensar que te tornaste de lobo a cordero en un salto de página, que esto no es un cuento señores. Y te encuentras señoros* haciendo alarde de feminismo, en la falsedad hay igualdad te puedes encontrar a un hombre o una mujer. Creo que de las cosas más peligrosas que hay en la vida es la hipocresía, esa que hace que bajes la guardia, no defiendas y te metan un gol por toda la escuadra.

Señoros con carteles en favor del feminismo pero que twittearon sin piedad, diciendo que un derecho como el de pedir una reducción de jornada es un uso y un abuso (si una fuera mala…), o señoras que cuentan sus cuentos de machismo sufrido buscando la empatía que ellas no tuvieron, creyendo tener la credibilidad que nunca dieron y buscando el oído ajeno que ellas nunca pusieron. Sólo dos ejemplos de la falsedad, de esas peligrosas arenas movedizas que tenemos bajo nuestros pies. Hay que asumir que vivimos en un mundo en el que Él tiene mas credibilidad que Ella y solo por ser él, que sin preguntar Él es rey y conde, que tú como mujer estas cuestionada desde el minuto uno. Da igual que sea delante de un juez, de un jefe o de la masa aborregada.

Pero eso no nos tiene que agotar porque nos podemos apoyar unas en otras, porque esa historia de que las mujeres no nos llevamos bien es una trola que les ha funcionado mucho tiempo. Porque de mentiras ha vivido el hombre ahí donde está, porque nos han tenido adormiladas, separadas y engañadas. El feminismo nos une a la gente de bien que es la gran mayoría, tengo la suerte de estar bien rodeada, de hombres que escuchan y entienden y quieren cambiar el mundo en el que vivimos. Me gusta rodearme de soñadores, de hombres honestos que saben mirar en su interior sin complejos y saben que hay cosas que hay que cambiar, cosas que hasta hace bien poco no tenía ni en cuenta.

Me agarro a todas y todos los que luchamos por un mundo mejor, no permitamos que el ácido del limón no nos deje disfrutar de su rico aroma.

*Señor, señoro. Despectivamente, un hombre. Sentido utilizado por feministas para referirse a hombres mayores, de visión tradicional del mundo y conducta sexista.

 

BIZCOCHO DE LIMÓN Y ALMENDRA

Ingredientes 

1 huevo L

120 gr de yogurt cremoso

140 gr de azúcar

100 gr de aceite de giarsol

200 gr de harina floja

75 gr de almendra molida

80 gr de leche entera

10 gr de Royal

Ralladura de un limón 

1/2 rasa de comino molido

El zumo del limón

 

Cómo se prepara:

Esta receta está calculada para un molde pequeño de unos 18/20 centímetros. Para molde más grande, que es el estándar que suele tenerse en casa, tenéis que doblar la receta.

Empezaremos pesando el azúcar, metiéndola en la trituradora de la batidora con la piel del limón y el comino molido. Trituraremos todo conjuntamente y reservaremos. Por otro lado dejaremos pesada la harina con el Royal, también dejaremos pesado por otro lado el yogurt, la leche y el aceite de girasol y la mitad del zumo de limón.

Con la ayuda de una batidora de barillas batiremos el huevo con el azúcar, cuando empiece a blanquear añadiremos los elementos líquidos que teníamos pesados. Cuando esté bien mezclado todo iremos añadiendo los elementos secos hasta tener una masa homogénea que pondremos en un molde bien untado en aceite o forrado con papel de hornear.

Con el horno pre-calentado a 180 grados lo hornearemos entre 50/60 minutos dependiendo el tamaño del molde que utilicéis. Para comprobar si el bizcocho está bien horneado, pincharemos con un palillo, si sale limpio sacaremos y dejaremos enfríar en una rejilla.

Con la mitad de zumo de limón que nos ha sobrado haremos una cobertura con azúcar glas. Pondremos el azúcar en un cuenco e iremos añadiendo poco a poco el zumo hasta tener una consistencia de gel de ducha. Si queréis que tenga menos azúcar podéis prescindir de esta cobertura.

On egin!

 

 

 

 

 

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Categorías:dulce, huevos, lacteos, Mis historias, postres, recetas para ocasiones especiales, Youtube

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